Tengo miedo de hacerme mayor y no saber vivir. De rodearme de gente que no entienda mi forma de pensar, mi manera de reír o mi costumbre de dar las buenas noches antes de dormir. Sé que sucede de forma natural, que lo llevamos en los genes y conforme creces sale a la luz la vena adulta. Pasas de ser un niño inocente sin preocupaciones y sonrisas a tutiplén a ser un ogro enojado con millones de problemas y calvicie por estrés.
Pero.. ¿sabes qué? Que pienso hacerme mayor sin olvidarme de lo mejor de ser un niño. Pienso afrontar los problemas con alegría, levantarme todos los días con el pié derecho y a lo hecho, pecho. Estoy dispuesta a aventurarme a lo desconocido como en la gallinita ciega, a alcanzar la meta lo más rápido posible como en el pillado, a esconderme de las personas peligrosas como en el escondite y a pillar a todo aquel que quiera atacarme por la espalda como en el palito inglés.