Somos extraños. Pero no importa, estamos en la misma cama. Las sábanas no son ni tuyas, ni mías. Se ve que alguien olvidó recoger los restos del amor. No te preocupes por lo que pasará, déjate llevar, que mañana ya no recordarás lo que hiciste en esa cama, que no era ni tuya, ni mía, pero que nuestros cuerpos extrañan.
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