Por muy lejos que me vaya,
por muy lejos que me esconda,
siempre me seguirá tu sombra.
Alma inquieta y testaruda,
¿por qué no me dejas
volar desnuda?
Sabes que no escaparé.
Sabes que te esperaré.
Y, sobretodo,
sabes que volveré.
Déjame volar tranquila,
que quiero probar cómo
sabe un tequila.
Y si algún día escuchas que por casualidad encontré otro lugar...
no te preocupes por mí, seguro que allí estaré feliz.
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