Me negué a ver nuestras diferencias,
me negué a ver tus engaños,
me negué a ver lo que estaba pasando,
me negué a ver que me hacías daño.
Y mírame, te sigo escribiendo
y tú sigues sin leerme.
Y tienes razón, a pesar de todo
te echo de menos.
Echo de menos el futuro tan maravilloso que construimos
y por el cual descuidamos el presente y destruimos el pasado.
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